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Carteras- casilleros



Le tomó diez minutos más estar lista. Esa mañana se había quedado dormida, así que sin dudar metió de todo lo que pudo en su cartera y salió disparada a la reunión. Al llegar se presentó en la recepción, la pausada señorita le advirtió que había llegado tarde y luego le indicó cómo llegar a su destino. Después de caminar por tres largos pasillos debía tomar la escalera, así lo hizo y al final bajó tan rápido como sus tacones se lo permitían, pero su tobillo cedió a un mal paso y se vino abajo. Luego del susto y a salvo, el dolor pasó a segundo plano con el bochorno que sintió al ver que de su bolso empezaron a salir  infinidad de artículos de toda clase como gallinas en fuga: el lápiz labial corría junto a un cuadernillo de apuntes, unas vinchas invisibles de la mano  con un envase pequeño de tetrapak, dos tarjetas de crédito y un envase de crema de manos en miniatura,  la lista parecía inagotable. La gente se detenía a observar como si fueran piezas de arte moderno, uno sin vergüenza le preguntó: ¿Tiene alguna pastilla para el dolor de cabeza?
El bolso de una mujer siempre ha sido una caja llena de sorpresas, sin importar su tamaño reúnen una colección de objetos que seguramente servirían para armar la personalidad de su propietaria. Incluso llegan a perderse cosas en este agujero negro: llaves y más llaves, celular, gafas. Pero parece que esto está a punto de llegar al final de sus días.

Basados en la idea de que cada salida es un pequeño viaje, algunas firmas han puesto en el mercado un organizador de cartera,  lleno de compartimientos que permiten acomodar todo lo que su dueña crea necesario. Se coloca dentro del habitual como si se tratara de una matrioska.  Este tipo de objetos marcan la pauta de un estilo de vida ligero y limpio que reconoce que no hay tiempo que perder, pues la vida transcurre sobre la marcha. Para qué regresar a casa para pegar un botón o tomar una medicina para el resfriado si puedo tener a la mano un costurero o un botiquín. Dependiendo de los gustos, el detalle se extiende tanto como la imaginación de algunos para ubicarse en situaciones distintas.

El uso de un bolso no responde a un capricho sino a una necesidad y aunque el look exterior es muy importante, el interior es imprescindible. Mientras que su apariencia cumple con el rol de alimentar los sentidos tal y como lo hacían aquellos jardines impresionantes que rodeaban los grandes palacios del siglo XVIII, la belleza interior es fundamental para un buen gobierno, no en vano en aquellas enormes construcciones cada habitación cumplía una misión específica.

Algunas consideran que su cartera es su alma, una razón más para llevarla en orden y evitar esas miradas de asombro, sobre todo si en la próxima reunión la ven escribiendo con un lápiz de cejas que tomó pensando que era una pluma.
 

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